Protesta contra el financiamiento del Banco Mundial a la ganadería industrial
Organizaciones ambientales y de la sociedad civil realizaron una manifestación en la Ciudad de Buenos Aires para exigir al Banco Mundial que deje de financiar la ganadería industrial intensiva y, en su lugar, apoyen sistemas alimentarios sostenibles, de pequeña escala y compatibles con un planeta habitable.
La acción tuvo lugar a las 14 hs en Plaza de Mayo y formó parte del Día Global de Acción impulsado por la campaña internacional Stop Financing Factory Farming (S3F), con movilizaciones en más de 20 países en el marco de las Reuniones de Primavera del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional en Washington.
Durante la protesta, activistas llevaron adelante una intervención frente al Banco de la Nación, donde vistieron máscaras de animales y trajes de bioseguridad, sosteniendo carteles con consignas como “¿Qué futuro estamos financiando?” y exhibiendo billetes para denunciar el uso de fondos públicos – es decir, dinero de los contribuyentes- en la expansión de la ganadería industrial.
Un análisis reciente de la campaña Stop Financing Factory Farming reveló que el Grupo Banco Mundial invirtió 1.400 millones de dólares en ganadería industrial entre 2023 y 2024. Además, su brazo para el sector privado, la Corporación Financiera Internacional (IFC), aprobó 38 inversiones por cerca de 2.000 millones de dólares entre 2020 y 2025.
Las organizaciones advierten que este modelo productivo contribuye al cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la inseguridad alimentaria, además de generar impactos negativos tanto en las comunidades locales como en los animales.
“Es preocupante que se sigan destinando fondos públicos a un sistema que profundiza la crisis climática. Es necesario redirigir esos recursos hacia modelos alimentarios sostenibles”, señaló Jacqueline Guzmán, Directora de Corporativas Globales de la ONG Sinergia Animal.
El reclamo se da en un contexto en el que el Banco Mundial proyecta expandir su cartera de agronegocios a 9.000 millones de dólares anuales para 2030, mientras la IFC revisa sus estándares ambientales y sociales, un proceso clave que ocurre una vez por década.
